Pan duro (J. García-Máiquez)

Jose Luís Piquero habla de éste poeta, que acaba de prologarle su último poemario

 y le he encontrado este poema, certero como un tiro al plato..

Pan duro

La madre de mi madre se tomaba
el pan del día anterior o el de hacía dos días
para desayunar, con su café manchado.
Era como un gorrión. Emocionaba ver
a aquella señorita de Alicante
con más de ochenta años de ternura
nutrirse despacito igual que un pobre
cartujo, allí sentada en su butaca.
Mi madre sonreía al verme sorprendido
contemplando a su madre, en una casa
cuya despensa inmensa
se parecía a un bodegón de Snyders.
Y alguna vez, para explicarme aquello,
me dijo llanamente: es por la guerra;
no te preocupes, Jaime, es por la guerra
.
Dos décadas después, y a casi un siglo
de la Guerra Civil, ahora soy yo
el que coge el pan duro
y lo besa despacio
y se lo come haciéndolo migajas
con un café con leche.
Mi mujer no da crédito, y se queda
alucinada cuando le contesto
completamente en serio que no le dé importancia,
que lo hago por la Guerra.

Jaime García-Máiquez

Profecia de poeta: la tecnologia se rebel·la

 

I si els poetes hagueren previst el futur, i si els férem cas.

 

          “Precisamente entonces”:

 

El día en que todos los teléfonos comiencen a chillar

y los televisores y aparatos de radio lancen una campaña en-

loquecida

enumerando las ventajas del suicidio masivo

o cuando los relojes se queden detenidos en una hora com-

pletamente idiota

entonces

cuando leáis en las cintas de las computadoras

los datos más falseados

y en la calle se pongan los semáforos en rojo permanente

y veáis a los trenes caminando hacia atrás

a los aviones despegar sin sentido para luego estrellarse

o a los barcos jugando al abordaje

sí sí entonces

no creáis que esté ocurriendo

lo que los textos y ensayos

se llama rebelión de la tecnología

o intenta de al máquina de someter al hombre.

Lo que veréis será mucho más simple:

hombres manipulados como robots

a los que deformasteis hasta entontecer

en un momento de rechazo lúcido

estarán preparando la gran fiesta

que será vuestro entierro.

 

José Agustín Goytisolo